Momentos de aquella tarde inolvidable en el Coliseo Cubierto.
A lo largo de 27 años de periodismo y amistad, conocí a muchos Joes, como si dentro de un sólo hombre conviviera y revoloteara un enjambre de espíritus, unos angelicales, otros demoníacos. Al primero de ellos lo conocí en 1984, en el llamado castillo de Boyé, barrio Abajo de Barranquilla. El músico acababa de pasar por uno de esos momentos que sólo eran posibles en su vida, un instante en que parecía haber bajado a los infiernos y de u |
Joe Arroyo, al lado de su última esposa, Jacqueline Ramón, hoy en el ojo del huracán tras las fuertes acusaciones de familiares.Foto: Indira Restrepo, 'El centurión de la noche', editorial La Iguana Ciega La historia involucra acu |
El Joe era un Griot urbano. Tenía la formación sacral de un oficiante que hizo de la palabra rima y de su pensamiento ritmo. Ese oficio como cantor lo aprendió de los sacerdotes de la palabra de San Basilio de Palenque quienes en el barrio Nariño lo ungieron desde niño para que oficiara como mensajero de los Orishas, especialmente de Changó, que era su Orisha protector o Ángel de la Guarda según los usos y costumbres religiosos de la etnia yoruba. |
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De luto se vistió la música y el folclor colombiano tras la muerte del cantautor cartagenero Joe Arroyo. Mensajes de apoyo a su familia y recuerdos de su inmenso legado musical colmaron las redes sociales. |
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En noviembre, el cantautor cartagenero recibirá el Premio Especial del Grammy Latino.
Sin mover un dedo, sin hacer una llamada y sin pronunciar palabra -ni estribillo de canción alguna-, Álvaro José Arroyo vuelve al sitio donde los colombianos siempre lo quieren ver: el trono. |
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